Leyenda corta del minero Diógenes

leyenda de terror cortaDiógenes era un hombre al que le preocupaba que sus hijos tuvieran todo lo necesario para vivir bien. Por ello, desde antes de que amaneciera iba a la mina en donde pasaba más de dieciséis horas laborando sin parar.

El capataz y demás empleados que laboraban con él, no tenían ni una queja con respecto a su comportamiento, pues era educado y servicial. Sin embargo, guardaba un oscuro secreto que a la postre le costaría la muerte.

Le gustaba el alcohol y de vez en cuando se iba a una cantina y no salía de ahí hasta haberse terminado al menos un par de botellas de tequila. En una de sus incursiones a dicha taberna se encontró a un individuo vestido de sacerdote sentado en uno de los bancos de la barra.

– ¿Cómo puede un hombre de Dios venir a beber aquí? Usted debe estar en un confesionario escuchando las penas de sus feligreses y no perdiéndose entre copas de licor. Mencionó Diógenes.

– Le sugiero que conmigo no se meta mi amigo. Replicó el cura de mala manera.

Diógenes se levantó de su asiento y se fue a acostar. En sueños recordó lo que alguna vez le había dicho uno de sus tíos: “Si te encuentras a un clérigo en una taberna, corre que este es el mismísimo diablo”. Hasta esta noche el hombre había imaginado que se trataba de una de las leyendas cortas que le contaron de joven para espantarlo.

Al día siguiente fue a trabajar y mientras estaba picando una de las paredes de la mina, pudo ver cómo en ella se formaba la cara de aquel sacerdote, quien le dijo en voz baja:

“He venido por ti para llevarte al abismo. Tu alma me pertenece ahora.

Diógenes trató de salir despavorido de la mina, pero en eso hubo un derrumbe el cual únicamente lo sepultó a él. Se dice sus restos fueron encontrados en una expedición arqueológica y que hoy en día se le puede ver en el lugar en donde están expuestas las famosas momias de Guanajuato.

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